Hay niños viviendo solos. Solos en oscuros callejones,
asustados, hambrientos y comúnmente drogados con inhalantes
o cualquier otras drogas que puedan encontrar. Como estos
hay millones de niños viviendo en las calles de Latinoamérica.
Has oído acerca de ellos o quizás los has visto
en las noticias. Es un problema real que esta creciendo cada
día. ¿De donde vienen esos niños? ¿Por
qué no tienen un lugar para ir? ¿Qué
pasará con ellos? Éstas son algunas de las preguntas
que nos hacemos cuando vemos tales imágenes angustiosas
y oímos sus historias.
Ellos comienzan como víctimas en sus propios hogares
de la negligencia, abuso físico, abuso sexual y extrema
pobreza. Eventualmente ellos salen a las calles esperando
escapar de sus problemas, únicamente los cambian por
otros, tales como: la explotación sexual, adicción
a las drogas y al crimen. La vida en la calle es dura. Los
niños de la calle duermen en las alcantarillas, techos,
entradas a los estacionamientos. Llevan una vida de inquietud,
con un temor constante de ser atacado por las autoridades
locales o por otras pandillas. Esta nos es vida para ningún
ser humano, menos para un niño.