La
mayoría de los muchachos han vivido en una disfuncionalidad
extrema o en situaciones insalubre, inclusive antes de terminar
en las calles. Un gran porcentaje de ellos son hijos de prostitutas
e indigentes. Ellos nunca han estado en un ambiente de una
familia sana. Tenemos la certeza de que explicándole
a los muchachos acerca de una buena familia, ellos pueden
aprender de primera mano a través del modelo y el rol
de sus padres sustitutos, el valor de una familia bien formada.
El contraste inicial del ambiente para los chicos cuando
ellos llegan a la finca es enorme, pero la mayoría
se ajusta bastante bien y llegan a ver a sus “hermanos”
y “padres” como la familia que nunca tuvieron.
En esta familia ven cómo una pareja sana y casada interactúa
con otros y con ellos. Ellos aprenden los valores a través
de sus experiencias en el hogar, con la guía de sus
padres y lo más importante a través del amor
incondicional que ellos reciben.
En
la finca existe una comunidad cristiana, donde los muchachos
son disciplinados no solamente por sus padres sino también
por sus “tías” y “tíos”,
por nuestra pareja especial de abuelos y por los muchachos
mayores que han crecido y son adultos maduros.
Con mucho soporte el crecimiento y cambio son evidentes casi
inmediatamente. Nuestro único anhelo para cada uno
de los chicos no es solamente cubrir sus necesidades físicas
en los hogares, sino que lleguen a conocer a Jesús
como su salvador, amigo y padre. Es esta relación la
que podría cambiarlos, llevándolos y guiándolos
por el resto de sus vidas. Esto sería la luz que brille
a través de ellos como un faro de esperanza para sus
propias familias, amigos y comunidad en los años por
venir.
Al
caminar por la finca El Faro, se puede sentir que cada hogar
es verdaderamente una “luz”, luz que fluye en
los corazones y almas de cada niño con el amor de Dios.
El tiempo, amor y dedicación invertido
en cada uno de estos muchachos son evidentes cuando los vemos
crecer y ser hombres jóvenes de Dios: fuertes en carácter,
fuertes en sus valores y fuertes en su identidad con Cristo.
Estamos agradecidos por la oportunidad y el privilegio de
ser parte de sus vidas.

Las tres casas hogares en la finca; "La
Esperanza", "Manantial" y "El Camino"
